Todo empezó cuando dejé de echarle azúcar al café, dejé de tomar café soluble en general, fui a Chiapas a recolectar café y compré un poco de café rebelde, así como cuando me dijeron que por alguna razón el café que se prueba en bares italianos, ya sea que pides sólo "café" ( espresso ) o que pidas un cappuccino , no se parece a nada que en México hayan probado. Entonces yo dije: "¡ah chingá! ¿cómo que no? Aquí hay muy buen café, eso no puede ser posible". Y a partir de esto comencé a intentar a hacer un cappuccino que fuera igual o mejor que el que se sirve en los bares italianos.
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