A los 42 me enteré de que los famosísimos relojes Quartz son tan famosos porque Quartz no era una marca, sino literalmente el tipo de reloj/material que los hace funcionar: cuarzo. A esta edad también aprendí a respetar a Carlos Santana o a gente como Iñárritu o Michel Franco. Y a algunas personas más que han triunfado fuera de su país y que, cuando era joven, no me gustaban y solo criticaba. A los 42 también aprendí que la vida es frágil, que somos minúsculos e insignificantes y que la suerte cambia en un parpadeo. Bueno, la gente se espanta. En 2018 escribí la primera versión del cuento "El robot no tiene quién le escriba", que finalmente incluí en Cuentos cortísimos en 2024. Dicen que la IA es terrorífica. ¿Saben por qué la IA es terrorífica? Porque si "insistes" llegará a la conclusión de que hay que destruir al capitalismo. Por cierto, ¿ya leyeron mi libro? En esta historia, el robot, "Ella", es una IA que adquiere consciencia. El cuento es muy sencil...
Antes de que me vaya de FBacaciones durante toda la justa "deportiva" quiero irme pensando en unas cositas: A mí me gusta ver fútbol pero prefiero jugarlo. Mil veces jugarlo que verlo, aunque hace mucho que no lo hago. Cuando lo veo, porque se me hace aburrido de ver (excepto cuando puedo ver maravillosas escenas como la de la foto con que abro el texto), prefiero ver juegos internacionales. Son un poquito más entretenidos. Y si hay juegos que no me pierdo son los partidos de la decepción nacional y los de Nigeria durante el mundial (no me pregunten por qué, pues ni yo sé ). Me gusta imaginar que México gana y se desata ese júbilo sin sentido que produce una satisfacción que yo creo que ni el Buda conoció. Y si quieren, una satisfacción también un poco boba. Más allá de ver a un equipo de jugadores muy bien pagados ganar o perder para inflar los bolsillos de unos cuantos empresarios que, simultáneamente, los trafican como toros de lidia, la verdad es que esa felicidad boba p...