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Mostrando las entradas con la etiqueta oliva

¿Embriagarse o cocinar? Esa es la cuestión.

Los arqueólogos solemos encontrar rastros de lo que la gente cultivaba hace miles de años: granos carbonizados, semillas chamuscadas, pedacitos de madera. En un estudio reciente liderado por Simone Riehl —en el que participé con análisis espaciales que dieron como resultado unas bonitas interpolaciones— analizamos más de 1,500 restos de uva y olivo del Levante y el norte de Mesopotamia, fechados entre la Edad del Bronce y la del Hierro. ¿El resultado? Que cuando el clima se ponía difícil y el agua escaseaba, las comunidades antiguas hicieron hasta lo imposible para que la vid sobreviviera. Es decir: antes se quedaban sin aceite que sin vino. El análisis isotópico mostró que las uvas recibían más cuidados e irrigación que los olivos. En otras palabras, había una clara prioridad cultural y económica: el vino no podía faltar, aunque hubiera sequía. Así que sí: parece que a nuestros ancestros les gustaba más asegurarse la borrachera colectiva que la ensalada bien aderezada. Y gracia...

El olivo y las aceitunas, la curiosa historia del aceite de oliva

De las bizarraces lingüísticas más curiosas que me he encontrado en mis andanzas, quizá el caso de las aceitunas y el aceite de oliva es de las que más me gustan. Pues bien. Antes que nada vamos a quitarle el suspenso. Aquí los conceptos: —aceituna es un palabra de origen arameo/árabe. Es el fruto del olivo. —aceite es una palabra de origen arameo/árabe. Se refiere a un líquido graso obtenido de algunas frutas, semillas o incluso animales Como podrán notar, aceite y aceituna están vinculadas, y la palabra aceite, de origen, se refiere al aceite de oliva. Aquí es donde todo se pone bonito. Mientras que en italiano al liquido graso se le llama olio, y al fruto se le conoce como olive, en español no llamamos olivas a las aceitunas excepto cuando decimos aceite de oliva y sin embargo, es raro llamar aceituno al olivo. En italiano es relativamente normal llamarle olive y olio, porque evidentemente ocupan el término Latín: óleum, para el aceite, y oliva, para el fruto. Y bueno, no es una sor...