Ora que fuimos al Tláloc tuve una de las vistas más chingonas de toda la cuenca de México.
Entre otras cosas puede verse el Nevado de Toluca al tiempo de que ves toda la ciudad de México y luego hacia el noroeste incluso puedes ver Teotihuacan. Hacia el sur pueden verse los volcanes: Popocatépetl e Iztaccíhuatl y luego en primer plano tienes al cerro Telapon. Si miras por donde le sol sale, puedes ver a la Malinche alineada con el pico de Orizaba, evidentemente aquì ves la ciudad de Puebla y Tlaxcala. Bueno, y por si fuera poco, la nieve sobre un sitio prehispánico que fue montado en la cima, con una calzada de 100 metros de largo y anchos muros de un metro o dos, que remata en una base piramidal donde posa el templo dedicado al dios que siempre está al lado de Huitzilopochtli y todos le temen pero igual es, asegún lo arqueólogos, menos importante que el tal Huichilobos..jajaja, bueno, está chingón pues!
De pilón, una sombra tremendae magestatis que bueno, véanla ustedes mismos en este blog.
Vale, pues eso es todo, el video pues sólo es siguiendo el tema...lo que cuesta subir algo Don...7 horas de subida sobre la nieve y en la noche, que realmente valieron la pena.
Como un átomo. Como una mota de polvo. Como un montón de células o Como miles de átomos. Como sedimento acumulado por años. Como años que pasan en un parpadeo. Parpadeo geológico. Lustros. Las células que se solidifican. Las rocas que construyen montañas. Montañas que forman continentes y mares e historias. Millones de vidas. Parpadeo planetario. Caminando hacia adelante cargando el bulto del peso del tiempo. Atrapado por un magnetar gigante e invisible. Un monstruo siniestro infinito. Tragados infinitamente en un árbol materno de dolor eterno. Ora vita, ora morte. Aqua. Negro. Sagitario A*, M31*, Tonantzintla 618. Como polvo de estrellas. Parpadeo cósmico. Un instante apenas. Belleza prístina. Sonido y colores desconocidos, increíbles y misteriosos. Olores jamás olidos. Texturas imposibles de sentir. Sabores inimaginables. No puedo caminar. Correr parece sumamente ajeno. El tiempo se detiene para siempre. El reloj sigue corriendo. El tiempo corre. Yo no. Sigo atrapado queri...
Pinche enfermo, está bakán tu página, creeras que la vi entera de puro ocioso que ando hoy. Por acá ya entramos al otoño, empezó el viento, las clases en los colegios, se terminan las frutas, las chiquillas se empiezan a tapar etcétera... Pero todo se llena de colores cuáticos...
ResponderBorrarUn abrazo desde la Patagonia...!!!
Kémel Sade