Mundo olvidado I y II
Y mientras tanto, los árboles siguen muriendo. Las veces que uno se imagina en el Edén, nunca puede visualizarlo. Carros que se llevan la historia de un país que quiso ser país. El lago que dejó de ser lago, y el pantano sin agua que ahoga las almas. Un mundo sin luz que de hecho está alumbrado se desvanece por el polvo del recuerdo. Eses con hache y basura que alborota los sentidos olfativos, recuerda el rostro de una ciudad que quiso contaminarse. El ahuehuete yo no crece, desierto que aparece.
Para todos aquellos que gustan de conocer nuevos lugares, los invito a conocer escenarios peliculescos, innimaginables. A unos minutos de la gran Ciudad de México, entre la no-provincia y la metrópolis, usted puede conocer este fantástico escenario natural decadente. Aquí las calles no están pavimentadas y los lodazales marcan la temporada de lluvias. En este escenario, la gente respira el hedor dulzón y vomitivo del basurero que se encuentra a unos metros de su colonia. Los automóviles son abandonados en las calles y los terrenos abandonados. Aquí, cuando hace aire, cada habitante es transportado a un mundo de ensueño, de la misma forma que Doroty viajó a Nunca Jamás, sólo que aquí hay muchos Totos y mucho tarugos que hacen de la calle su tiradero favorito. Venga sólo o acompañado, pero de día, porque de noche, su carro puede ser candidato a chatarra. Últimos días, después, tal vez todo sea parecido y esto ya no sea una atracción.
Como un átomo. Como una mota de polvo. Como un montón de células o Como miles de átomos. Como sedimento acumulado por años. Como años que pasan en un parpadeo. Parpadeo geológico. Lustros. Las células que se solidifican. Las rocas que construyen montañas. Montañas que forman continentes y mares e historias. Millones de vidas. Parpadeo planetario. Caminando hacia adelante cargando el bulto del peso del tiempo. Atrapado por un magnetar gigante e invisible. Un monstruo siniestro infinito. Tragados infinitamente en un árbol materno de dolor eterno. Ora vita, ora morte. Aqua. Negro. Sagitario A*, M31*, Tonantzintla 618. Como polvo de estrellas. Parpadeo cósmico. Un instante apenas. Belleza prístina. Sonido y colores desconocidos, increíbles y misteriosos. Olores jamás olidos. Texturas imposibles de sentir. Sabores inimaginables. No puedo caminar. Correr parece sumamente ajeno. El tiempo se detiene para siempre. El reloj sigue corriendo. El tiempo corre. Yo no. Sigo atrapado queri...
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